La consigna es tomar tu cuerpo como un folio de hojas de cristal.
Leerte y releerte hasta que me quede sin ojos. Hasta que una lagrima recorra todo mi cuerpo. Hasta que no valgan las gafas, ni las sabanas, ni siquiera el escritorio donde hacemos el amor.Seamos un cuento ilustrado. Formemos figuras entre si. Que no nos cueste comprender cada palabra que gritamos. Vocalicémosla.
Que no interrumpan esta lectura veloz y perniciosa que dedicamos. No por favor, no entren. Déjenme seguir estudiando el papiro del conocimiento. Déjenlo a él, descubrir como cambian los tiempos y se desarrolla el papel, sintiendo la mía como si fuera seda.
Es inevitable continuar con la ceremonia del castigo. Ya se acercan los alumnos, el barullo en los pasillos, la clase de historia comienza, es hora de poner el punto final en los labios profesor.

