Que todos sean ciegos
Y nosotros también.
Entonces sus miradas no se posaran en nuestras bocas
Mientras tu calor apacigua,
Engaña a este cuerpo inerte
Absorto de placeres.
Que piensa que tienes un poder
De convertir todo lo que tocas en miel.
Que todos sean ciegos
Y nosotros también
Para conversar con nuestras lenguas
Adormitadas, una encima de otra.
Jugando con nuestros labios,
Que forman peldaños,
De la misma escalera, que tantas veces subimos
En busca de un lecho,
Dentro de mi cuarto, que nunca fue el tuyo,
Porque nunca lo conocí.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada